Fecha: Junio 27 de 2022 Categoría: Salud del adulto y el anciano

Autor Principal:

Manuela Quintero Diez, Estudiante de Medicina; miembro del semillero de investigación en cirugía, Facultad de medicina, Universidad de Antioquia; Miembro del capítulo de futuros cirujanos, Asociación Colombiana de cirugía. Asesora Sandra López Tamayo, Residente de Cirugía General, Facultad de medicina, Universidad de Antioquia.

Hernias de la pared abdominal

Abdominal wall hernias

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Palabras Claves

¿Qué es importante repasar antes de leer este capítulo?

 

Se recomienda repasar la anatomía de la pared abdominal para una mejor comprensión del tema.

 

Los objetivos de este capítulo serán:

 

Definir qué es una hernia, identificar los distintos tipos de hernias y su enfoque clínico.

 

VIÑETA CLÍNICA

 

Masculino de 65 años con antecedentes de diabetes mellitus, hipercolesterolemia y obesidad central. Consulta por un cuadro de 4 días de evolución consistente en dolor abdominal difuso, 8/10 en escala análoga del dolor, acompañado de náuseas y vómito. Al examen físico se encuentra masa epigástrica dolorosa a la palpación, irreductible, con cambios en la coloración de la piel. Sin más hallazgos de interés.

 

Introducción

 

Las hernias abdominales están definidas como la protrusión del peritoneo parietal acompañado de órganos intraabdominales a través de un orificio preexistente anatómicamente o formado, ya sea por la misma hernia o alguna herida quirúrgica o traumática.

 

Los componentes de las hernias de la pared abdominal son, Figura 1:

 

  1. Tejido que la recubre: piel, tejido celular subcutáneo y/o músculos.
  2. Saco herniario.
  3. Contenido: grasa peritoneal, epiploica o vísceras abdominales (2).

 

 

Figura 1. Esquema de hernia de la pared abdominal.
*Adaptado de Fernández MO, García AA. Hernias de la pared abdominal en: Cirugía 2 [Internet]. McGraw Hill; 2013.

 

Las hernias abdominales pueden ser externas cuando atraviesan la pared abdominal y se vuelven visible en la anatomía de superficie, o internas cuando la protrusión ocurre dentro de un “bolsillo” peritoneal. Si el contenido de una hernia externa puede retornar a su posición anatómica, ya sea de forma espontánea o manual, se habla de una hernia reductible, mientras que el contenido de una hernia irreductible o encarcelada no se puede regresar a la cavidad abdominal.

 

Adicionalmente, se pueden dividir las hernias en completas o deslizantes según el contenido del saco herniario. En las deslizantes el saco no está cubierto completamente de peritoneo, por lo cual frecuentemente las vísceras retroperitoneales, como el colon ascendente, forman parte de la pared del saco herniario, y en estos casos las estructuras involucradas son susceptibles de dañarse al momento de una intervención quirúrgica (1).

 

Anatomía de la pared abdominal.

 

Para tener una mayor comprensión de las hernias abdominales es fundamental tener claro la anatomía de la pared abdominal, la cual da continencia a las vísceras abdominales y cumplen un papel importante en la respiración, la defecación y la estabilidad de la postura corporal erguida.

 

La pared abdominal está delimitada en la parte superior por los rebordes costales y la apófisis xifoides del esternón; inferiormente por las crestas ilíacas, el reborde del hueso púbico, y los ligamentos inguinales; y en la parte posterior por las apófisis transversas de los cuerpos vertebrales lumbares (L1-L5) (3).

 

Figura 2. Anatomía de la pared abdominal.
*Tomado de Fernández MO, García AA. Hernias de la pared abdominal en: Cirugía 2 [Internet]. McGraw Hill; 2013.

 

Las estructuras anatómicas que conforman la pared abdominal anterior son músculos planos, a saber; el músculo recto anterior del abdomen que está conformado por dos pilares verticales unidos por un tendón central, llamado línea alba, la cual está perforada por la cicatriz umbilical. Lateralmente a estos músculos, se encuentran tres capas de músculos anchos con fibras en direcciones opuestas y cruzadas. desde el plano superficial se encuentra el músculo oblicuo externo, que va de arriba hacia abajo y adentro. En el plano medio se encuentra el músculo oblicuo interno, que está orientado de arriba hacia abajo y afuera, para llegar al plano profundo donde se encuentra el músculo transverso del abdomen con fibras totalmente horizontales. Estos músculos con sus fascias y aponeurosis forman la vaina de los rectos abdominales pues, los músculos homónimos a esta estructura carecen de aponeurosis propia.

 

Profundo a los rectos abdominales se localiza la capa más fuerte de la pared abdominal, la fascia transversalis. Debajo de esta se encuentra el peritoneo, primero en su porción parietal, seguido por el componente visceral que permanece en contacto con las vísceras abdominales.

 

En la pared abdominal pueden existir algunos puntos débiles, donde es más común encontrar herniaciones o eventraciones:

Figura 3. A) Puntos débiles de la pared abdominal. B) Anatomía inguinal y agujero miopectíneo.
*Tomado de Najah H, Bouriez D, Zarzavadjian Le Bian A, Trésallet C. Hernias abdominales. EMC - Tratado Med. 2021;25(1):1–8.

 

Zona inguinal

 

Es crucial entender la anatomía del área inguinal para realizar una revisión correcta de las hernias que se desarrollan en esta zona, porque es fundamental entender que es el segmento donde se separan el abdomen de los genitales y los miembros inferiores.

 

La unión de los músculos oblicuo interno y transverso conforman el área o tendón conjunto que, ayudado por la línea pectínea, forman el agujero miopectíneo de Fruchaud (Figura 3-B). Este espacio está dividido por el ligamento inguinal, con una porción medial - craneal donde se establece el punto de mayor debilidad y otra porción lateral - caudal donde pasan los vasos inguinales. A partir de esta descripción se puede definir toda hernia inguinal como aquella que se encuentre por encima de la región inguinal, y toda hernia femoral se encuentra por debajo de dicha área (4).

 

También se debe hacer un importante estudio del conducto inguinal, ya que a través de este se desarrollan las hernias inguinales. Este canal comienza con la fascia transversal que forma un orificio conocido como el anillo inguinal profundo justo lateral a los vasos epigástricos inferiores. El canal continúa formando su techo con las fibras arqueadas de los músculos oblicuo interno y transverso, mientras que el piso del canal se forma por fibras del músculo oblicuo externo. El conducto inguinal finaliza con las aponeurosis del músculo oblicuo externo donde se forma el anillo inguinal superficial. Figura 4.

 

Dentro de este conducto se pueden encontrar diversas estructuras como el nervio ilioinguinal y el cordón espermático que atraviesa ambos anillos hasta llegar al escroto en los hombres. En el caso de las mujeres, la estructura equivalente al cordón espermático se oblitera y forma el ligamento redondo (4, 13).

 

Figura 4. Relaciones anatómicas del canal inguinal.
*Tomado de Spg C. Hernias inguinales, fisiopatología [Internet].

 

Epidemiología

 

Las hernias de la pared abdominal representan una de las complicaciones quirúrgicas más comunes, podría considerarse como un problema de salud pública, ya que al menos un 10 % de la población mundial alcanza a desarrollar algún tipo de hernia durante su vida, en contexto de que la prevalencia de aparición va incrementando con la edad (6, 8-9).

 

El tipo de hernia más común en la población pediátrica, independiente del sexo, es la hernia inguinal indirecta. Suelen aparecer durante el primer año de vida, y son más frecuentes en los lactantes pretérmino (9). Otro tipo de hernia común, especialmente en lactantes y en la raza negra, son las hernias umbilicales. Generalmente estas se cierran de manera espontánea durante el primer año de vida, y en personas adultas puede presentarse en ambos sexos, pero su prevalencia es mayor en mujeres que en hombres (9).

 

Las hernias más comunes en la población adulta suelen ser las hernias epigástricas que tienen una presentación más frecuente en los hombres, las incisionales suelen presentarse con más frecuencia en las mujeres, y las hernias inguinales por deslizamiento son más comunes en los hombres y su prevalencia aumenta con la edad (9).

 

La hernia de Spiegel es un tipo de hernia poco frecuente y generalmente se presenta en personas mayores de 50 años (9).

 

Fisiopatología

 

Las hernias se pueden presentar por diversas razones: defectos congénitos, eventos secundarios durante la edad adulta, traumatismos, o aumento de la presión intraabdominal que pueden preceder la aparición de una hernia abdominal por los sitios débiles de la pared, como ocurre en pacientes con:

 

  • Tos crónica.
  • Sintomatología de la obstrucción intestinal o de vías urinarias.
  • Cirrosis hepática con ascitis.
  • Esplenomegalia masiva.
  • Aumento del útero en el embarazo.
  • Obesidad.

 

La mayoría de las hernias inguinales directas que se presentan en la edad adulta se deben a un defecto anatómico congénito: la falta de soporte muscular adecuado en la parte baja del canal inguinal (ver figura 3B). Algunos autores han sugerido que la pérdida de la resistencia y elasticidad tisular en la senescencia son secundarios a una anormalidad del tejido conjuntivo. La ultraestructura y propiedades fisicoquímicas del colágeno en pacientes con hernias directas sugieren que estas son la manifestación de una anomalía generalizada en el metabolismo del colágeno, incluso se ha encontrado una alta incidencia de hernias en entidades relacionadas con esta alteración, como en la osteogénesis imperfecta, síndrome de Marfan, síndrome de Ehlers-Danlos, aneurisma aórtico disecante y enfermedad poliquística renal (2).

 

Presentación clínica

 

Con frecuencia las hernias cursan como un cuadro asintomático y su diagnóstico se hace por un hallazgo al examen físico, o frecuentemente cuando los pacientes refieren la presencia de un bulto visible con leves molestias. Sin embargo, cuando aparecen los síntomas, se caracteriza por un dolor que se empeora con el esfuerzo y mejora en reposo. El paciente puede relatar sensación de efecto de masa que puede orientar hacia una sospecha diagnóstica. Generalmente la masa es dolorosa a la palpación y la piel suprayacente se observa eritematosa; y como ya se ha mencionado, la mayoría de las veces puede reducirse espontáneamente o de manera manual.

 

Cuando el contenido de una hernia se estrangula, la masa no puede ser reducida, el dolor se intensifica notablemente y si contiene asas intestinales se acompaña de náuseas y vómitos. Al haber un compromiso vascular de la pared intestinal, el cuadro puede complicarse rápidamente con sufrimiento del asa, perforación, y peritonitis, lo que se demostraría clínicamente como dolor difuso a la palpación, acompañado de defensa abdominal y signos de irritación peritoneal.

 

Clasificación

 

Para abordar el estudio de las hernias abdominales es preciso guiarse por ciertas características como el caso de las hernias reducibles e irreducibles, que se consideran así según si el saco herniario se puede regresar o no a la cavidad abdominal. En las hernias irreductibles o encarceladas esto no es posible debido a que se encuentran atrapadas por un anillo herniario estrecho. Esto no significa necesariamente que esté ocurriendo un proceso de obstrucción, isquemia o necrosis. Sin embargo, es fundamental que la hernia se encuentre encarcelada para que ocurra un compromiso de la irrigación de las estructuras que conforman la hernia, y se convierta en una hernia estrangulada. Figura 5.

 

Figura 5. Clasificación de hernias de la pared abdominal.

 

Según la localización anatómica hay dos grandes grupos; las hernias ventrales, que se desarrollan como un defecto de la pared abdominal, ya sea congénito o adquirido. Se reduce la ubicación de este tipo de hernias a los límites de la pared abdominal, desde los rebordes costales hasta la línea de Malgaigne (Ver figura 3-A). Entre las hernias que encajan en estos límites están:

 

  • Hernia incisional, se presentan en cicatrices de incisiones quirúrgicas o traumáticas.
  • Hernia epigástrica, se encuentra en la línea alba (o media) hacia craneal del ombligo.
  • Hernia umbilical, se encuentra en la cicatriz umbilical.
  • Hernia de Spiegel, localizada caudalmente a la cicatriz umbilical en el borde lateral de los rectos abdominales (Línea de Spiegel).

 

El segundo grupo son las hernias inguinales y femorales, limitadas a la región inguinal. En dirección craneal a la línea de Malgaigne se desarrollan las hernias inguinales, que siempre atraviesan el agujero miopectíneo de Fruchaud (ver figura 3-B). Algunas de estas hernias discurren medialmente a los vasos inguinales y atraviesan el anillo inguinal profundo con lo que se configura una hernia directa, mientras que las hernias indirectas son aquellas ubicadas lateralmente a los vasos inguinales y logran atravesar ambos anillos inguinales. Se definen las hernias femorales como aquellas que se ubican caudalmente al conducto inguinal.

 

Si bien con esta descripción se puede establecer una idea de las hernias inguinales, debido a las variaciones que se presentan en la dilatación del anillo inguinal, se establecieron distintas clasificaciones al respecto, entre ellas las más utilizadas son las de Gilbert modificada y Nyhus (14). Tabla 1 y 2.

 

Clasificación de Gilbert modificada para hernias inguinales

 
 

Hernia indirecta

Tipo I

Anillo inguinal profundo no dilatado o <2 cm.

 

Tipo II

Anillo inguinal profundo dilatado entre 2 - 4 cm.

 

Tipo III

Anillo inguinal profundo dilatado >4 cm.

 

Hernia directa

Tipo IV

Debido a un fallo completo de la pared.

 

Tipo V

Defecto diverticular del piso inguinal <2 cm.

 

Hernia mixta

Tipo VI

(indirecta y directa)

 

Hernia Femoral

Tipo VII

Caudal al conducto inguinal

 
Tabla 1. Clasificación de Gilbert modificada para hernias inguinales

 

Clasificación de Nyhus para hernias inguinales

 
 

Tipo I

Hernia indirecta, con anillo inguinal profundo no dilatado.

 

Tipo II

Hernia indirecta con anillo inguinal profundo dilatado sin llegar al saco escrotal.

 

Tipo III

III A

Hernia directa de cualquier tamaño.

 

III B

Hernias indirectas que afectan la pared posterior o hernias mixtas y hernias escrotales.

 

III C

Hernia femoral.

 

Tipo VII

Hernia recurrente.

 
Tabla 2. Clasificación de Nyhus para hernias inguinales

 

Hernias específicas de la pared abdominal

 

Para continuar más a profundidad, se ahonda en el estudio de presentaciones específicas de las hernias de la pared abdominal, comenzando con las llamadas hernias primarias o ventrales dentro de las que se incluyen:

 

  • Hernias epigástricas: también llamadas hernias de la línea alba se encuentran por encima de la cicatriz umbilical en la zona de unión de los músculos rectos abdominales. Normalmente, el tejido epiplóico es el principal componente de los sacos herniarios con tamaño promedio de 20 mm, lo que puede explicar la poca incidencia de estrangulaciones y complicaciones de este tipo de hernias y, por consiguiente, los cuadros asociados a estas son asintomáticos.

 

Tiene una mayor prevalencia en adultos hombres de mediana edad, y es poco frecuente en contraste con todas las hernias abdominales. Para el diagnóstico es suficiente realizar una buena exploración física del abdomen, donde se puede encontrar una masa que protruye al toser o que permanece protruida sin necesidad de maniobras. Sin embargo, si se requiere confirmar el cuadro se puede recurrir a una ecografía abdominal o una tomografía computarizada (TC). La bibliografía sugiere que las intervenciones quirúrgicas de este tipo de hernia solo deben limitarse a eventos de complicaciones o en casos de deformidad estética (4).

 

  • Hernias umbilicales: Estas hernias se encuentran en 2 presentaciones. La forma congénita, presente desde el nacimiento, suele resolverse espontáneamente durante el crecimiento, siempre y cuando, la hernia tenga un tamaño menor de 1,5 cm; de tener un tamaño mayor o continuar presente luego de los 4 años se recomienda la reparación quirúrgica. La forma adquirida en el adulto es menos frecuente pero siempre requiere reparación quirúrgica. Su origen está relacionado con entidades que aumentan la presión intraabdominal y estas pueden hacer que el cuadro empeore.

 

Para su detección, frecuentemente se recurre a la exploración física del abdomen del paciente, al observar una tumefacción depresible a la palpación en la cicatriz umbilical que protruye a realizar la maniobra de Valsalva o al toser. Sin embargo, se pueden usar métodos diagnósticos complementarios especializados como la ecografía abdominal o tomografía computarizada (4,7).

 

La reparación de las hernias epigástricas y umbilicales pequeñas consiste en aplicar puntos simples de material no absorbible o de absorción lenta. Cuando estas son de un mayor tamaño (1-2cm) la recomendación actual es aplicar una malla protésica para corregir el defecto (7).

 

  • Hernias de Spiegel: Es una hernia caudal a la cicatriz umbilical, localizada por fuera de los rectos abdominales en el arco semilunar que atraviesa la fascia homóloga hasta llegar profundo a la aponeurosis del músculo oblicuo externo. Ahí, el saco herniario suele contener porciones del intestino delgado, parte del ciego o del colon y peritoneo.

 

Se comporta como una hernia muy poco frecuente comparada con otras de la pared abdominal; normalmente afecta a mujeres mayores de 40 años que presentan un cuadro asintomático en la mayoría de los casos. Generalmente son hernias de difícil diagnóstico debido a lo pequeñas que tienden a ser las masas, y cuando tienen un tamaño mayor, la sospecha diagnóstica inicialmente se orienta hacia otras entidades como lipomas o neoplasias intraabdominales. Por lo tanto, la tomografía computarizada y la resonancia magnética (RM) abdominal son el método diagnóstico fundamental para detectar las hernias de Spiegel.

 

Debido a la anatomía tan estrecha del sitio anatómico donde se produce la hernia de Spiegel, el riesgo de estrangulación de esta misma es significativo, por lo que la indicación de reparación quirúrgica se justifica incluso en casos asintomáticos.

 

Al continuar la profundización, con las llamadas hernias inguinales, las lumbares y finalmente con las incisionales o post-quirúrgicas:

 

  • Hernias inguinales y femorales: Es una protrusión del contenido abdominal a través de un punto débil en el canal inguinal, estas pueden presentarse de forma directa e indirecta, o pueden descender por debajo del ligamento inguinal y atravesar el anillo femoral, medial a la vena femoral y lateral al ligamento lacunar, para presentarse como una hernia femoral (16,17).

 

Surgen como un bulto en la región inguinal. En el caso de los hombres se pueden manifestar como hernias inguinoescrotales que invaden el saco escrotal, caracterizadas por dolor, sensación de malestar y en la mayoría de los casos pesadez en la zona inguinal; los síntomas empeoran cuando la persona realiza alguna actividad que incremente la presión intraabdominal y tienden a mejorar cuando se acuesta (16,17).

 

Las hernias inguinales son el tipo de hernia más prevalente, y es la hernia inguinal indirecta la más común en ambos sexos. Sin embargo, los hombres tienen un mayor riesgo de padecer una hernia inguinal (9, 17). El riesgo de presentar este tipo de hernias incrementa junto con la edad. El 4 % de las hernias inguinales son femorales, y la presentación de hernias es menos común en la población. Sin embargo, se presentan como emergencia quirúrgica en el 40 % de los casos y suelen presentarse más en mujeres, pero la evidencia y la anatomía de la zona inguinal sugieren que los riesgos de estrangulación de este tipo de hernias son bajos (17).

 

El diagnóstico de este tipo de hernias requiere una adecuada exploración física del conducto inguinal, se debe realizar palpación escrotal hacia el anillo inguinal superficial e introducir el dedo índice a través del saco escrotal en dirección al trayecto de la hernia, e identificar si hay dilatación del anillo inguinal superficial. Es pertinente hacer una correcta anamnesis de los antecedentes clínicos del paciente que puedan ser factores de riesgo para el desarrollo de la hernia (18).

 

En caso de sospecha de otra entidad que origine una masa inguinal palpable como: varicocele, hidrocele, adenopatías inguinales, lipomas, tumores o abscesos, se debe recurrir a herramientas imagenológicas que complementan la información recabada en la anamnesis y el examen físico como la ultrasonografía (US), la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Sin embargo, el examen físico se considera suficiente para llegar al diagnóstico en la mayoría de los casos (3, 18).

 

El tratamiento permanente de las hernias inguinales se hace con manejo quirúrgico, se repara la hernia con retorno del contenido visceral a la cavidad abdominal y refuerzo de la debilidad del canal inguinal con malla protésica para disminuir el riesgo de recurrencia descrito hasta del 30 %; dicho procedimiento puede realizarse por medio del método abierto o laparoscópico (18).

 

Las principales indicaciones para realizar una herniorrafía urgente son la encarcelación y la estrangulación, debido a que hay mayor riesgo de compromiso del contenido intestinal y vascular. Las hernias asintomáticas se mantienen bajo vigilancia hasta que el paciente manifieste síntomas (18).

 

En pacientes con comorbilidades, la herniorrafia debe aplazarse hasta lograr un estado médico óptimo; si el paciente continúa siendo de alto riesgo se debe realizar la reparación con anestesia local (18).

 

  • Hernia lumbar: Se presenta cuando el contenido intraabdominal, generalmente grasa peritoneal, colon, intestino delgado o riñón, protruye a través de la pared posterior del abdomen en la zona lumbar.

 

Suele localizarse en el triángulo lumbar superior, definido en su borde craneal por la decimosegunda costilla; el reborde lateral de los músculos erectores de la columna conforma el límite medial mientras que la cresta ilíaca y el músculo oblicuo externo forman el borde lateral (1).

 

Se dividen en 2 tipos, la hernia lumbar superior o hernia de Grynfelt Lesshaft, es aquella que protruye a través del triángulo lumbar superior (a la izquierda en la Figura 6)(1,15), y la hernia lumbar inferior o hernia de Petit, protruye a través del triángulo iliolumbar, definido por la cresta ilíaca en su límite inferior, el músculo oblicuo externo es su límite lateral y el músculo dorsal ancho en su límite medial (a la derecha en la Figura 6) (1).

 

La hernia lumbar primaria es poco frecuente y suele ser congénita. Las hernias adquiridas son causadas de forma traumática o no traumática, las más usuales ocurren por un traumatismo directo severo, traumas penetrantes o en la mayoría de los casos por la mala cicatrización después de una cirugía renal (1-2).

 

Aparecen como dolor o sensación de protuberancia en la zona lumbar. Estas hernias suelen aumentar de tamaño y deben ser intervenidas cuando se diagnostican, ya que el 10 % de los casos presenta encarcelamiento y estrangulamiento (2). Para repararla se realiza un cierre de acercamiento fascia-fascia para los defectos pequeños, en la mayoría de los casos se realiza el cierre con malla protésica (2).

 

Figura 6.  Esquema de hernias lumbar
*Tomado de Orenstein SB, Deveney KE. Capítulo34: Hernias de la pared abdominal. en: Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos [Internet]. 15th ed. LANGE; 2021.

 

  • Hernia incisional: Es la protrusión de los órganos intraabdominales a través, o muy cerca, de una incisión previa como consecuencia del debilitamiento del músculo posterior a una intervención quirúrgica, y se puede manifestar como una protuberancia asintomática o con malestar intenso.

 

Estas hernias se desarrollan por varias razones específicas, la principal es por el aumento de la presión intraabdominal o en pacientes que realizan actividad física durante su recuperación quirúrgica. También pueden verse involucrados factores quirúrgicos locales, incluida la técnica quirúrgica, la infección de la incisión o la alta tensión en la sutura de cierre.

 

Este tipo de hernias suele presentarse entre los primeros 3 a 6 meses, pero pueden aparecer hasta 10 años después de la cirugía. Las incisiones realizadas en la línea alba casualmente desarrollan una herniación en el 20 % de la población expuesta. Las incisiones en sentido vertical poseen un mayor riesgo de protusión que las incisiones en sentido transversal u oblicuo y las incisiones en la zona superior del abdomen también tienen mayor riesgo a herniarse. Los sitios de incisión laparoscópica tienden a presentar herniaciones. Los pequeños defectos en la incisión suelen presentar más riesgo de encarcelamiento (11-12).

 

  • Hernia paraostomal: es la protrusión de los intestinos a través de un estoma gastrointestinal, causada por eventos que aumentan la presión intraabdominal. Son una de las complicaciones más comunes de las ostomías, sin embargo, escasamente se presentan de manera complicada, y pueden causar dolor o fugas incómodas. Al momento de la reparación de la hernia se usa una malla protésica que refuerza el lugar del estoma y reduce el riesgo de recurrencia, también podría optarse por trasladar el estoma a otro sitio (10).

 

Diagnóstico

 

Para el diagnóstico en la mayoría de las hernias abdominales, el examen físico es el principal elemento para descartar otras entidades. Sin embargo, como se ha abordado anteriormente, existen hernias específicas que precisan de herramientas de diagnóstico por imágenes para su detección.

 

Tratamiento

 

El tratamiento en general de las hernias abdominales tiene como fin regresar el contenido del saco herniario a la cavidad abdominal sin afectar la integridad vascular de las estructuras y, en caso de presentarse alguna complicación, corregirla sin que se comprometa. Con la intervención quirúrgica se busca reforzar la integridad de los puntos de mayor debilidad (Ver Figura 3A).

 

Existen tratamientos no quirúrgicos que generalmente se usan cuando la hernia no presenta obstrucción intestinal, riesgo de estrangulación o compromiso estético que afecte el bienestar físico y psicológico del paciente.

 

VIÑETA CLÍNICA (DESENLACE)

 

Se ingresó al paciente a hospitalización, se documentó obstrucción intestinal secundaria a hernia encarcelada, estrangulada. Se realizó hernioplastia abierta, se redujo el contenido herniario a la cavidad abdominal y se verificó la adecuada perfusión de las asas intestinales; se corrigió el defecto con una malla protésica y se procedió a cerrar por planos la incisión. Finalmente, el paciente tuvo una buena evolución y se le dio egreso. 3 meses después, acude a revisión con una buena cicatrización de la herida sin complicaciones.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Mejía F, Quintero M. Hernias de la pared abdominal. [Internet]. Medellín: Perlas Clínicas, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia; 2022 [acceso septiembre 26 de 2022]. Disponible en: https://perlasclinicas.medicinaudea.co/salud-del-adulto-y-el-anciano/hernias-de-la-pared-abdominal


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Mejía F, Quintero M. Hernias de la pared abdominal. [Internet]. Medellín: Perlas Clínicas, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia; 2022 [acceso día de mes de año]. Disponible en: perlasclinicas.medicinaudea.co